“La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.”
John Dryden
Sobre bandejas de plata, se sirven platos exquisitos, carnes jugosas, y filetes salteados de magníficos sabores, de matices de colores, de elegantes y refinados gustos, pero como las cosas cambian cuando el sabor es ferroso cuando la carne esta fresca, tanto que aun conserva refrescantemente su contenido de agua; los matices son carmesí, pero también se tiñen de color de viseras, de ojos con tonos de color mármol apagado, y completamente desprovistos del brillo natural de la vida, es mejor ser el huésped que el plato principal?. Mirar con avidez, el suculento plato, en lugar se ser devorado en vida, pero solo es esto una pequeña muestra de cómo la locura, se extiende armoniosamente en delirantes sonetos, teñidos de sangre, de deseo, de ambición innegable, con pequeños impulsos, que se trasmiten mas allá de la limitación de la mente, como estrellas brillantes en el cielo profundo y oscuro, la locura se presenta con sus esquemas, con su diversión, con su mascara, preparado en cada sombra para emerger, a quitar cualquier aliento de vida, para arrebatar la sonrisa, para preparar la cena, serán los invitados o el plato principal?, y mas aun, lloverá sangre o será un cielo despejado, el cielo de Marais de Tarascon.
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lunes, 25 de julio de 2011
redruM
"La sangre sirve sólo para lavar las manos de la ambición."
Lord Byron
Las cadenas, ceden ante una fuerza sobrehumana, las preguntas aparecen al saber que sellan la existencia de una no vida, que debería ser silenciosa. Un licor rojo, con sabor exquisito, marcando la firma de un pecado cometido, la locura desbocada manifestada por una mala decisión, se podrá descifrar el acertijo y encontrar a tiempo a la causa de los males. El olor a carne podrida revela mas de lo aparente, y las nubes que se desvanecen solo son una pequeña muestra de lo que puede pasar, caerá la lluvia de sangre o no será necesario, el mal no golpea en un solo tiempo sino al compás del corazón desbocado, por la locura, marcado por un destino de finos hilos que va tejiendo la seda mas fina de un destino inevitable, el primer sello se rompe, cuando los rojos restos resuman en la noche en que la luna se tiña de sangre, cada pequeño fragmento, de un gran momento, al final la llamada de una cena no invitada, o mas bien el encuentro con el mal elemental, pero acaso será este el final o solo el silencio previo a la tormenta.
Lord Byron
Las cadenas, ceden ante una fuerza sobrehumana, las preguntas aparecen al saber que sellan la existencia de una no vida, que debería ser silenciosa. Un licor rojo, con sabor exquisito, marcando la firma de un pecado cometido, la locura desbocada manifestada por una mala decisión, se podrá descifrar el acertijo y encontrar a tiempo a la causa de los males. El olor a carne podrida revela mas de lo aparente, y las nubes que se desvanecen solo son una pequeña muestra de lo que puede pasar, caerá la lluvia de sangre o no será necesario, el mal no golpea en un solo tiempo sino al compás del corazón desbocado, por la locura, marcado por un destino de finos hilos que va tejiendo la seda mas fina de un destino inevitable, el primer sello se rompe, cuando los rojos restos resuman en la noche en que la luna se tiña de sangre, cada pequeño fragmento, de un gran momento, al final la llamada de una cena no invitada, o mas bien el encuentro con el mal elemental, pero acaso será este el final o solo el silencio previo a la tormenta.
viernes, 8 de julio de 2011
La Noche de Los Muertos Andantes
“Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérala pues, en todo lugar.”
Séneca
En un cementerio empapado por la lluvia, un pequeño grupo de hombres se encuentra alrededor de un ataúd atado con cadenas pesadas. "Nosotros estamos aquí para llorar la muerte de Jean de Cardeau", entona el sacerdote del pueblo. "Oremos para que su descanso eterno, y que nunca regrese." A medida que los portadores del féretro levantan el ataúd, algo raspa sobre la madera desde el interior. De forma rápida y sin emoción, los asistentes deslizan el ataúd en una cripta. Luego, sellan la puerta y huyen. Detrás de ellos, sin precedentes, un ruido sordo embotado comienza, cada vez más fuerte con la llegada del crepúsculo. No puede haber paz para aquellos que permanecen en el reino terrenal después de la muerte. Y no puede ser ningún santuario en la Noche de los Muertos Andantes!
Informacion: 3155250792, masteroflabirynth@gmail.co
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